domingo, 20 de octubre de 2024

El cómic

 

ACTIVIDAD 13
Transforma en texto uno de estos tres cómics y lo escribes en el apartado Comentarios.


10 comentarios:

  1. Los familiares se sienten realizados celebrando el cumpleaños de la abuela en una gran cena familiar. La obsequian con regalos, cantan canciones, presumen sonrisas… Pero, detrás de esta capa de superficialidad, no queda nada. Nadie se queda a ayudar a la abuela después de la comida. Ninguno la acompaña o ayuda realmente en su día a día o en los momentos más difíciles o menos convenientes.

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  2. El arzobispo se enfada con sus subordinados pues han malentendido el significado de "vivir en comunión".

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  3. Imagen de los tres monjes en el jardín:
    (Los tres monjes observan el símbolo que se forma con la hoz y el martillo entre las flores cortadas).

    Monje Viejo : ¡¿Qué demonios es eso?!
    ¡Esto no es parte de nuestra enseñanza!

    Joven Monje 1 : ¿podría ser... un nuevo símbolo de trabajo en equipo?

    Joven Monje 2 : O una señal de que deberíamos cambiar de actividad...

    Monje Viejo: ¡Céntrense! ¡Esto es un jardín, no un mitin político!
    ¡En mi tiempo, esto no pasaba!

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  4. https://es.pinterest.com/pin/827043919090819346/

    Viñeta 1
    Niña: ¡Oye, ¿qué estás leyendo?
    Niño: Estoy leyendo sobre dinosaurios. ¡Son impresionantes!

    Viñeta 2
    Niña: ¡Me encantan los dinosaurios! ¿Sabías que algunos eran más grandes que un edificio?
    Niño: ¡Sí! Y otros podían volar por el cielo.

    Viñeta 3
    Niña: ¿Te imaginas cómo sería ver un dinosaurio de verdad?
    Niño: ¡Sería increíble!

    Viñeta 4
    Niña: ¡Ojalá pudiéramos viajar en el tiempo!
    Niño: ¡Sí! Iríamos a la era de los dinosaurios y veríamos a todos en vivo.

    Viñeta 5
    Niña: Bueno, mientras tanto... ¡sigamos soñando!
    Niño: (leyendo con una gran sonrisa) ¡Sí, los dinosaurios nunca dejarán de fascinarme!

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  5. Viñeta: Hombre en L

    A veces nos obsesionamos con superar a la gente que tenemos por encima (o que creemos que tenemos por encima). Nos sentimos pequeñitos y pequeñitas. Miramos a estos referentes y deseamos estar algún día a su altura. Sin embargo, no nos importa pisotear a aquellos y aquellas pequeñitos y pequeñitas que están por debajo de nosotros. Como si nuestros referentes no fuesen a hacer lo mismo con nosotros.

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  6. Las viñetas se asemejan a “La última cena”, o eso me ha parecido a mí. Nos encontramos con una reunión familiar en la que todos se juntan, brindan por la abuela, comen y se divierten. Llega la hora de irse cada uno a su casa y se despiden cariñosamente. Pero a la hora de recoger, nadie aporta y dejan a la pobre abuela sola y en silla de ruedas teniendo que recoger toda la faena. El egoísmo y la poca conciencia crean este tipo de situaciones vergonzosas que están presentes en muchas familias.

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  7. Se ve a tres monjes. Dos de ellos están trabajando en el campo: el uno corta hierbas con una hoz mientras que el otro está clavando una estaca con un martillo. El tercer monje se acerca a ayudar, pero al ver la escena desde su punto de vista se escandaliza: la imagen que se crea entre ambas herramientas es un símbolo comunista.

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  8. La viñeta representa tres monjes situados en una especie de jardín. Se puede observar como dos de los monjes están trabajando mientras el tercero, y más mayor, les grita. La ironía de la imagen radica en que los monjes trabajadores han formado con sus herramientas el símbolo comunista, lo que contrasta con la imagen del monje actuando como “superior” al alzar la voz y dar órdenes a sus compañeros.

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  9. ¡Viva la psicología inversa! Esta viñeta de Forges es una deliciosa forma de reivindicar la lectura en nuestros jóvenes. Y recogiendo el guante, si nuestro hijos nos ven siempre parapetados tras la pantalla del móvil… ¿cómo esperamos que abran un libro?

    https://i0.wp.com/www.julianmarquina.es/wp-content/uploads/Apaga-el-ordenador-y-ponte-a-leer.jpg?resize=800%2C566&ssl=1

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  10. Odio la Navidad y odio a mi familia. Es una época en la que todos mis hijos, yernos, nietos y bisnietos vienen a cenar y a comer las uvas. Un horror, vamos: que si preparar la comida para veinte personas, poner la mesa, hacer la compra, etc. ¿Y con ayuda de quién? De nadie. Mi marido falleció hace cinco años y, desde entonces, además de no tenerlo a él, es como si no tuviera familia. Durante los 365 días del año, solo se “preocupan” por mí cuando llegan las fiestas. Claro, llegan a casa a las 21:30 y ya está todo listo. Luego, en esas dos o tres horas que están aquí, bien que se preocupan por mí, me preguntan cómo estoy, cómo me va… Puras apariencias. Porque luego, chao chao, y otra vez a recoger y dejar todo como estaba. En fin… odio la Navidad y odio a mi familia.

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